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Pasando un día en Gijón de turismo

Pasando un día en Gijón de turismo con amigos y familia

Pasando un día en Gijón de turismo, en el Principado de Asturias, se dice que recoge a la perfección el paso de las diferentes civilizaciones. De hecho, aún se recogen vestigios prehistóricos y romanos. Pero, al mismo tiempo es una ciudad minera y metalúrgica que se ha mezclado a la perfección con las vanguardias y lo urbano. Una ciudad muy cosmopolita y abierta al visitante. Una ciudad que acoge con las manos abiertas.
Hay quien dice que los romanos se enamoraron perdidamente de Gijón porque tenía unas vistas insuperables del cantábrico, de ese mar bravo, pero también apacible. De hecho, las termas las instalaron en el Campo Valdés, con unas vistas al infinito.

Gijón es una tierra llena de riqueza

Esta tierra asturiana rica en metales y minas, cuenta con una montaña tranquila y unos valles que te atrapan y te transportan a otras épocas, a otros lugares.
Hoy en día Gijón es una gran ciudad, moderna y siempre cambiante, que se transforma y que se puede contemplar desde el Cerro de Santa Catalina con una perspectiva única, la misma que eligió el gran Eduardo Chillida para situar lo que se ha convertido en un símbolo de la ciudad, el Elogio del Horizonte.
Si preguntamos a aquellos que hayan visitado la ciudad por su rincón favorito es imposible alcanzar un consenso. Son muchos y muy diferentes. Desde Cimadevilla, el antiguo barrio de los pescadores, hasta los Jardines de la Reina. Por supuesto que para muchos la Playa de Poniente está entre sus lugares favoritos y para los urbanitas la famosísima Calle Corrida. Pero no son sólo sus paisajes. Los museos o jardines, desde el Botánico a la Laboral Ciudad de la Cultura, son dos referentes que no podemos dejar de visitar si nos acercamos a esta ciudad de ocio y cultura.
Gijón se puede conocer, perfectamente pateando sus calles. Hacerlo te permite entrar en su herencia celta y su sabor marinero que permite que la ciudad huela a Cantábrico. La gastronomía merece un punto y aparte, y llega del mar y de la montaña, pero se aliña siempre con la sidra que puedes degustar en cualquier lugar, pero pocos tan emblemáticos como la impresionante Plaza Mayor.
Durante nuestro recorrido por la ciudad no debemos saltarnos el Palacio de Revillagigedo, donde escucharemos la particular historia de Don Pelayo, fundador del Reino y una figura que vale la pena conocer.

Otro de mis rincones favoritos y que no deberás perderte, ya que te ofrece una visión diferente de la ciudad, es la Playa de San Lorenzo. Sus vistas hacen que sea un lugar imprescindible, tanto en verano como en invierno. Lo mismo ocurre con la visita a la casa donde nación Jovellanos, que alberga en su interior el famoso Retablo del Mar. La casa ofrece una visita guiada muy cuidadosa y, además, podrás contemplar las ideas que este había desarrollado para la ciudad de sus amores.
La ciudad cuentas con más de 20 museos de gran interés. Te recomendamos parar por el Museo de las Termas Romanas y el del Ferrocarril, además de los ya citados durante esta ruta que te proponemos. Pero, estamos seguros, que la gran variedad y las muy diversas propuestas, te harán tomar la decisión que más se ajuste a tus gustos e intereses.
La ciudad se recorre perfectamente caminando, pero cada vez más, encontramos en los recorridos que hacemos grupos que lo hacen en bicicleta. La ciudad, poco a poco, se va aclimatando para facilitar la convivencia entre todo tipo de visitantes.

Calle Corrida en Gijón

Uno de los lugares que más gente concentra, al menos al mismo tiempo, es la famosa Calle Corrida. Posiblemente se trate de una de las principales arterias comerciales. Además, linda con las principales arterias de la ciudad y la convierten en un punto de encuentro, llena de terrazas, tiendas y parques donde reponer fuerzas.
Aunque, la mejor forma de reponer fuerzas en Gijón es, sin lugar a dudas, comiendo. Fabada, cachopos, croquetas de oricios, arroz con leche y siempre sidra. En cada viaje descubro lugares nuevos, modernos y clásicos, que consiguen sorprenderme porque siempre ofrecen calidad en sus platos y generosidad en sus raciones. Es lo que tiene Asturias, cuando sales a comer es difícil quedarte con hambre. Sin embargo, pese a lo nuevo que voy descubriendo, siempre vuelvo a los clásicos que me gustan y en los que disfruto. La Nueva Piedra o Casa Fernando, son establecimientos con mucha historia y que mantienen unos precios muy económicos, al alcance de todos y con unos platos que te llena de sabores únicos. Otros de esos lugares en los que siempre repites es la Sidrería el chaflán, el restaurante el Quinto y, por supuesto, Casa Segundo. Cualquiera de ellos ofrece platos de calidad y tradición asturiana a unos precios que te gustarán. Asturias se vive en la calle, en las plazas y en sus bares. La gente, como la ciudad, te acoge con las manos abiertas. Es hospitalaria y eso, la hace increíble, única.

Espero que haya sido de tu agrado mi post sobre mi viaje pasando un día en Gijón de turismo!!! Puntúa positivo!! 🙂

 

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